Practique cuantas veces quiera, sin detener la producción y sin depender de un instructor. Observe el haz angular recorriendo la pieza mientras el A-scan responde en tiempo real, conectando cada eco con su trayectoria física. Comprenda en horas lo que normalmente solo se aprende después de meses de práctica en campo.
Esta vista no existe en un equipo real — es la ayuda didáctica que muestra por dónde viaja el haz (su cono) y dónde está el reflector, para conectar lo que ves en la pantalla con lo que pasa dentro de la pieza.
La zapata refracta el pulso como onda transversal (~3 240 m/s en acero) al ángulo elegido. El haz baja en pierna 1, rebota en la pared posterior (skip) y sube en pierna 2 — no hay eco de fondo: en superficie lisa el haz rebota de lado y nunca regresa solo. Solo regresa cuando golpea un reflector. Las fórmulas que el equipo usa por ti: profundidad = S·cos β en pierna 1 (o 2T − S·cos β en pierna 2) y distancia superficial = S·sin β. Cada ángulo tiene su oficio: el 45° llega a la raíz con la zapata cerca (ideal en placa gruesa), el 60° es el todoterreno, y el 70° recorre mucha superficie por poca profundidad — el indicado para placa delgada y defectos cerca de la superficie, pero su pierna es larguísima. El defecto de raíz se caza en pierna 1; el de bisel (cara superior) suele necesitar la pierna 2: el haz rebota en el fondo y lo ataca desde abajo — por eso el skip existe. Y la lección de oro: hasta la soldadura sana devuelve ecos — la raíz y la corona del cordón reflejan por pura geometría (en gris en la pantalla), y siempre hay un piso de ruido de zapata y algo de pasto. Un eco no siempre es un defecto: discriminarlos por posición, pierna y comportamiento es la mitad del oficio del inspector.